50) Cuantas emociones juntas
¡CUANTAS EMOCIONES JUNTAS!
Había una vez un niño de 10 años con síndrome de Down que iba a un
colegio ordinario donde tenía que integrarse. Entonces él empezó a ser
consciente de lo que le ocurría comenzando a ponerse triste.
Se daba cuenta de que pensaba de forma diferente, y cuando su maestra le
mandaba hacer alguna actividad, él tenía miedo porque su mente le decía
“no me va a salir bien”; llorando antes
de enfrentarse a ellas, entonces él con su gran lucha diaria y capacidad de
superarse a sí mismo hacía las actividades y se enfrentaba a ellas igual que
sus compañeros. Su sorpresa fue que en el momento de llevarlas a cabo
había muchas que le salían mejor que a sus compañeros. Él seguía con mucho miedo
cuando las hacía.
Sus compañeros/as de clase, entre ellas, una niña, cuando le veía hacerlo
abría la boca como asombrada. Otra compañera como le ayudaba mucho y
pensaba que su amigo se iba a hacer daño se sentía muy nerviosa. Había un niño que tenía mucha alegría cuando
su amigo hacía las actividades mejor que él mismo y otro niño al ver que su
amigo le salía mal algo se ponía triste.
Entonces un día la maestra decidió organizar una actividad en la que
participaba un payaso y hacía trucos de magia. Cuando se acercó al niño con
síndrome de Down, éste se asustó y se puso triste. El payaso hizo una
actuación muy bonita donde había varias pelotas y entonces el niño se sintió sorprendido
y alegre de lo que estaba haciendo. Como le estaba gustando mucho cuando
terminó la actuación comenzó a ponerse muy triste.
En la actuación del payaso otros
compañeros, entre ellas dos niñas, estaban sorprendidas y otro niño se puso triste
de lo que estaba haciendo el payaso.
Finalmente como la función
había transcurrido bien el niño con
síndrome de down al ver que se lo había pasado bien se puso muy contento dándose
cuenta de que él podía hacer las mismas actividades que sus compañeros y
compañeras.

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